En Líbano se interpreta como una ocupación la presencia israelí en una franja de seguridad de hasta 8 kilómetros de profundidad a lo largo de los 112 kilómetros de frontera no reconocida con Israel, similar a la línea azul en Gaza.
Israel controla parte del río Litani, vital para el regadío del sur libanés, y extiende su dominio marítimo entre Ras Nakura y Badaya por otros ocho kilómetros, afectando a pescadores locales. Hezbollah rechaza la línea amarilla impuesta y amenaza con reanudar combates tras los 10 días de alto el fuego parcial, violado por ambas partes.
Conversaciones entre Israel y gobierno libanés se reanudan el jueves en Washington con el exembajador Simón Karam. Mañana Macron se reúne con primer ministro Nawaf Salam para fortalecer al ejército libanés contra Hezbollah.
Esto integra la cobertura previa de destrucción de aldeas libanesas por Israel pese tregua, con tanques cruzando frontera, fuego contra civiles y demanda del 69% de israelíes por reanudar guerra.