Israel y Líbano mantienen tregua desde el viernes, pero el ejército israelí sigue destruyendo aldeas sureñas libanesas, incluyendo casas civiles, escuelas e infraestructura de Hezbollah, para despoblar la zona.
Impusieron una línea amarilla ocupando hasta 10 km dentro de Líbano, cerca del 6% del país, abriendo fuego contra civiles que se acerquen al río Litani y valles Saljane-Sluki. Tanques y tropas cruzan frontera sin cesar.
El 69% de israelíes quiere reanudar guerra; líderes norteños protestan tregua de Netanyahu, vista como pausa impuesta por Trump ante elecciones. Residentes de Kiriath Shmona y kibbutz Mizgav Am ven inevitable nueva guerra y zona tampón.