Un hombre mató a su pareja, Alejandra de 35 años, y enterró su cuerpo en el patio de la vivienda, donde lo descubrió su hijo de 12 años al ver el brazo sobresaliendo del pozo. La autopsia preliminar indica asfixia por un trapo en la boca, con hematomas múltiples y avanzado estado de descomposición.
El crimen ocurrió en una casa precaria usada para consumo de drogas en un barrio de trabajadores; el asesino, Brian Leandro Lestra de 31 años, pidió una pala a un vecino y huyó. Alejandra tenía seis hijos que vivían con familiares por su adicción y antecedentes por tenencia de estupefacientes.
La familia estaba al tanto de la violencia y vulnerabilidad; había intervenciones judiciales y orden de restricción, pero los niños la visitaban. Vecinos oyeron gritos pero no intervinieron por miedo, describiendo la casa como aguantadero intermitente.
El niño buscó a su madre tras 15 días sin noticias, reconociéndola por un tatuaje en el brazo, y alertó a la familia. Brian es intensamente buscado; el móvil vinculado a violencia y consumo problemático sin denuncias formales previas.
La abuela y tías cuidaban a los menores; vecinos relatan temor a involucrarse pese a ruidos frecuentes.