Un niño de 12 años descubre el cuerpo enterrado de su madre, Giselle de 35 años, en una fosa junto a la casa en San Francisco Solano.
El chico sospecha desde principios de abril por tierra removida y la ausencia de la mujer, a quien su pareja dice que no volvería; vive con abuela junto a cinco hermanos más.
El sábado, sin la pareja en casa, excava con manos, encuentra tela y brazo con tatuaje identificable, alerta a familia que confirma con pala; todo apunta a la pareja reciente como sospechosa en posible femicidio.
La policía investiga en vivo el lugar pegado a la vivienda.