Panelistas critican el manejo de la crisis de Manuel Adorni por el gobierno, que se extendió por su conferencia de prensa donde evitó hablar con la prensa y priorizó la justicia. Analistas coinciden en que Adorni no tiene futuro político, independientemente de la causa judicial, comparándolo con José Luis Espert que se fue sin explicaciones.
Se percibe exceso de negatividad sobre la economía pese a datos no tan malos, con oposición triunfalista sobre adelanto de elecciones. Los cambios de humor en Argentina son rápidos, y el gobierno carga con escándalos como Adorni en medio de inflación al 3.4%.
Surge una cultura antifuncionarios que exige monjes intachables, con controles estrictos sobre gastos. Políticamente, el caso termina la carrera de Adorni aunque la justicia lo absuelva.