Tras 10 días de cese al fuego entre Israel y Líbano, miles de desplazados regresan al sur del Líbano y encuentran aldeas reducidas a escombros, como Devim y Abatíe.
Israel controla el 8% del territorio al sur del río Litani sin retirar tropas, mientras vecinos organizan cruces manuales sobre puentes destruidos. Madres como Darien Hamza cocinan entre ruinas y Katimaro busca fragmentos de su herencia familiar.
El acuerdo es frágil ante demandas de desarme de Hezbollah, cuyo poder militar supera al ejército libanés, dejando a muchos sin nada a lo que volver.