Los forenses determinaron que Gisela Alejandra Rouco, de 30 años, fue asesinada a puñaladas con un corte profundo en el cuello y varios puntazos en la cabeza, en un hecho de extrema violencia, según reveló la autopsia del cuerpo hallado enterrado en el patio de una casa en Claypole.
La data de la muerte coincide con 15 días antes de su hallazgo, horas después de que su hijo Bautista la viera por última vez; el niño insistió en buscarla ante la respuesta sospechosa del padrastro, lo que alertó a la familia.
La tía Claudia confirmó que Gisela sufría adicciones crónicas, desaparecía por semanas hacia Capital Federal y por eso no hubo denuncia de paradero inmediata; los seis hijos viven con la bisabuela tras perder la tenencia.
El padrastro permanece prófugo y se espera su captura pronto; sin denuncia previa, el caso avanzó gracias a la insistencia del hijo.