Un soldado israelí destrozó a martillazos una estatua de Jesucristo en el sur del Líbano. Benjamin Netanyahu y el ejército israelí condenaron el acto como grave e inconsistente con valores de las tropas.
La Asamblea de Ordinarios Católicos de Tierra Santa exigió acción disciplinaria inmediata y determinante. El ejército tomará medidas contra involucrados y restaurará la estatua con la comunidad local.