Bulgaria celebra sus octavas elecciones en cinco años tras la dimisión de un gobierno conservador en medio de manifestaciones anticorrupción masivas en diciembre. Rumen Radev, con posturas prorrusas y admirador de Orbán, lidera las encuestas con su coalición centroizquierda Bulgaria Progresista y promete un gobierno estable contra la crisis y la corrupción.
Radev se opone a la ayuda militar a Kiev pese condenar la invasión rusa. Su rival Boiko Borisov, ex primer ministro detenido por extorsión, cuestiona sus promesas de cambio. Radev descarta coalición con el Partido Conservador de Centro-Derecha de Borisov aunque podría no lograr mayoría absoluta, lo que genera temores en Bruselas de un nuevo puente Kremlin-UE.