El presidente español Pedro Sánchez organizó la Global Progressive Mobilization en Barcelona, reuniendo a más de 100 líderes progresistas de todo el mundo para forjar una agenda conjunta contra la derecha.
Participaron Claudia Sheinbaum (México), Luis Ignacio Lula da Silva (Brasil), Gabriel Boric (Chile), Gustavo Petro (Colombia), Axel Kicillof (Buenos Aires), Yamal Duorsi (Uruguay) y mandatarios sudafricanos, con espacios abiertos a la ciudadanía.
La extrema derecha respondió con protestas lideradas por Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal (Vox), a quienes Sánchez criticó por insultos y provocaciones, pidiendo disculpas en nombre de la sociedad española hospitalaria.
El evento se presentó como propuesta constructiva frente al odio de cumbres como la CPAC, destacando a Sánchez, Lula y Sheinbaum como vanguardia progresista ante la ultraderecha.