El recién elegido primer ministro húngaro, Peter Maguiar, prometió subir los impuestos a las empresas y reducir las subvenciones, lo que podría desincentivar nuevas inversiones extranjeras en el país. Sin embargo, un posible fortalecimiento del Estado de Derecho ofrecería mayor seguridad jurídica a los inversores.
Hungría ha atraído grandes inversiones de compañías como Mercedes-Benz, BMW y Audi gracias a salarios bajos, subsidios del 50% y un impuesto a las ganancias del 9%, totalizando 144.000 millones de euros en inversión directa extranjera, equivalente al 70% de su capacidad económica anual.