El pastor explica que según Santiago capítulo 4 verso 7, primero hay que someterse a Dios para resistir al diablo, aplicándolo a la mente donde ocurre la batalla espiritual. Sin sujeción a Dios, no hay autoridad sobre el enemigo ni circunstancias.
Describe la mente como una casa: si se dejan puertas abiertas a pensamientos anti-Dios como rencor, lujuria o miedo, estos se convierten en fortalezas. Hay que llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, arrestándolo como en un centro fronterizo si no honra a Dios.
El enemigo entra por grietas o puntos de apoyo (topos), no por fuerza, necesitando permiso legal mediante contratos de alquiler en áreas no rendidas a Dios. Ejemplos bíblicos incluyen a Eva con la duda, Ananías y Safira con deseo de honra, Saúl con envidia, David con lujuria y Judas con traición, todos cayendo por no incautar un solo pensamiento.
Jesús triunfó porque nada le pertenecía al enemigo. Recomienda filtrar pensamientos con Filipenses 4:8, desalojar mentiras con la Palabra y llenar de Espíritu Santo para que no haya espacio. Cierra invitando al Congreso Internacional Familias Bendecidas del 16 al 19 de julio en Resistencia, Chaco, con interpretación en lenguaje de señas.