El escudo espiritual del creyente es el tema del sermón, basado en Isaías 33:21, donde el Señor actúa como río ancho de protección contra enemigos que no pueden cruzarlo.
El pastor relata ejemplos bíblicos de Dios derrotando rivales como el Faraón, Dagón, Belzebú, Goliat, Hamán, Balac y Balaam, y el rey de Asiria, humillándolos por desafiar al pueblo de Dios.
Afirma que Dios protege su iglesia como la niña de sus ojos, revierte maldiciones en bendiciones, y no se corrompe por sobornos, exhortando a no temer a Satanás, brujas o gigantes espirituales.
Cita promesas como Jeremías 1:19, Salmo 91:9, Isaías 46, entre otras, asegurando cuidado divino desde el nacimiento hasta la vejez.