En la aldea de Garubasha en Assam, India, el arte marcial tradicional bodo Komlainai reconcilió a comunidades Bodo y Santal tras décadas de conflictos étnicos por tierra que causaron disturbios, incendios y desplazamientos hace 20 años.
Mejin Narsari, exmiembro de milicia Bodo, y Kermu Karmakar, general insurgente Santal, impulsaron entrenamiento mixto para niños desde 10 años, superando odios; niñas como Sanyita enfrentaron críticas pero ganaron confianza y amistades interraciales.
En 2014, durante nuevos disturbios, jóvenes entrenados se ayudaron mutuamente en vez de vengarse. Padres como madre de Sanyita y Organar Zari cambiaron actitudes, apoyando unidad; hoy compiten juntos en torneos con comida compartida.
Monisha, primera niña Bodo con Santal, dice el deporte enseña igualdad y fortaleza en unidad, sin discriminación por etnia o religión.