En la aldea de Garubasha, Assam, India, el arte marcial tradicional Komlainai de los Bodo une comunidades Bodo y Santal tras décadas de violencia étnica por tierra, con aldeas incendiadas y huidas masivas hasta hace 20 años.
Exinsurgentes Mejin Narsari (Bodo) y Kermu Karmakar (Santal) entrenan niños mixtos de 10-16 años, rompiendo segregación en juegos y escuelas. Niños como Sanjita (Santal) participan pese a reticencias maternas por riesgos sociales, pero el deporte fomenta unidad y disciplina sin discriminación.
Al principio los adolescentes se sentían incómodos, pero la tensión se transformó en compañerismo y amistades. En 2014, ante nueva violencia, los jóvenes entrenados se apoyaron mutuamente, cambiando actitudes de padres como Organar Zari.
Monisha, primera niña Bodo con niños Santal, afirma que no hay diferencias y la unidad es fortaleza. La aldea organiza competencia conjunta de Komlainai con comida compartida, creando espacios comunes sin intervención gubernamental.
El Komlainai logró reconciliación donde política y armas fallaron, uniendo comunidades a través del deporte.