El consumo de carne vacuna bajó a 47 kilos por habitante al año debido a la pérdida del stock ganadero que llegó a 51 millones de cabezas, con un 70% del problema atribuido a la falta de oferta de hacienda gorda para el mercado interno.
Ariel Morales Santona, presidente de CAMIA, explicó que Argentina se comió su propio stock en los últimos años y que intervenciones pasadas como el cupo a exportaciones entre 2007 y 2011 eliminaron 80.000 productores y 12.000 empleos en frigoríficos. A pesar de la baja respecto a años anteriores, el consumo sigue alto a nivel mundial, solo por detrás de Estados Unidos.
Morales Santona anticipó una mejora futura por mayor oferta de hacienda en 30 días si la inflación baja y el poder adquisitivo sube, logrando equilibrio en precios. Lara Golguru presentó un estudio que revela que 8 de cada 10 argentinos cambiaron hábitos de consumo en el último mes, un porcentaje estable desde mayo pasado.
En el ranking de recortes, la disminución del consumo de carne figura siempre entre el tercer y quinto lugar, junto a indumentaria, ropa y calzado.