Una industria global de fraude roba miles de millones en Camboya mediante estafas online con identidades falsas. Estafadores, muchos indonesios como Noventri y Rohim, alegan ser secuestrados y obligados a estafar, pero autoridades registran cientos de instalaciones y liberan a miles.
Los estafadores usan perfiles falsos de influencers para manipular emocionalmente a víctimas de países como Inglaterra, Japón, España y Alemania, induciéndolos a invertir en plataformas falsas de criptomonedas. El gobierno de Hun Manet busca desmantelar los centros para proteger la economía y reputación del país.
Expertos como Jason Tower advierten que se necesitan reformas a largo plazo contra la corrupción. Indonesia enfrenta desafíos para repatriar ciudadanos, distinguiendo víctimas de participantes voluntarios, como indica el embajador Santo Darmosumarto.
Se estima que la industria genera entre 40 y 50 mil millones de dólares anuales en Camboya, Birmania y Laos. Más de 210.000 extranjeros han sido repatriados.