La fe mueve montañas en el día de San Expedito, santo de las causas urgentes, donde miles de fieles forman largas filas en la iglesia de Balvanera, en Mitre y Azcuénaga, barrio Once de Buenos Aires. En medio de la crisis económica, piden trabajo, pan, salud y agradecen milagros cumplidos, colapsando calles hasta Rivadavia y cortando el tránsito a 400 metros.
Jubiladas con la mínima, como una de Lonchán que trabaja de 5 a 6 en cooperativa de pulloveres, agradecen no perder el empleo y piden salud para familias. Otra, contenta y sin medicamentos, reza por Argentina entera y va a bailar después. Fieles de Salta, Venezuela, Uruguay (Paysandú) y Lomas de Zamora comparten testimonios: casas logradas, estudios médicos benignos pese a miedos malignos, hijos desempleados hace días con bebés.
Vendedores ambulantes ofrecen velas rojas emblemáticas a 1.000 pesos el pack de tres, pulseras, llaveros, palo santo, imágenes gigantes a 35.000-40.000 pesos con descuento para Crónica TV. Inmigrantes hallan refugio en el santo, renovando estampitas y velas. La iglesia colapsada, misa a las 10, nueva a la 13 y principal a las 17 con el Cardenal de CABA en la calle.
El móvil de Crónica TV recorre mostrando devoción impresionante, desesperación por economía pero esperanza transformadora al ingresar. Señora Cristina, 20 años viniendo, le debe salud y pide laburo para hijo despedido hace 4 días sin indemnización. Pueblo desesperado clama por milagros en país álgido.