El padre Juan María Solana, legionario de Cristo, describe la vida alterada por guerra y misiles en Tierra Santa, con alarmas que dan 10 minutos para refugios.
La Ciudad Antigua de Jerusalén carece de refugios modernos, cerrando lugares santos musulmanes, judíos y cristianos, afectando Semana Santa: patriarca latino y custodio no accedieron al Santo Sepulcro.
Misas se celebran en refugios o Getsemaní para evitar riesgos. El Estado protege integridad física de todos. La fe ayuda a soportar miedo, viviendo en gracia de Dios.
Peregrinaciones colapsaron: aeropuerto Tel Aviv cerrado, centro Magdala pasó de 135.000 a cero visitantes desde febrero.
A pesar de todo, vida religiosa continúa con misas y oración.