Rodrigo experimenta nervios extremos pero sigue las instrucciones de relajar y respirar antes del despegue. Corre junto a Mercedes unos pasos y surca los cielos, enfocándose en mirar adelante para evitar el vértigo.
En la segunda parte del vuelo, Rodrigo relata que la experiencia resultó mucho más tranquila que la inicial. Se acomoda mejor, disfruta la vista de las copas de los árboles y agradece, aunque bromea sobre los apodos cariñosos de la piloto hacia todos los pasajeros.