El pastor dirige un mensaje a Lidia, quien atraviesa el duelo por la muerte de un ser querido y se refugia en el alcohol, la depresión y la tristeza.
Él asegura que no es el fin para su vida pese a los pensamientos negativos y la falta de fuerzas, porque Dios muestra una salida para ese sentimiento devastador.
Invita a Lidia y a cualquier persona en situación similar a ver el programa con Luis para recuperar esperanza y fuerza, y sugiere enviar mensajes o llamadas a conocidos afectados.