En campos de refugiados sudaneses en el este de Chad, más de 1,2 millones de personas huyeron de la guerra civil desde 2023; recortes drásticos en fondos humanitarios amenazan cierre de escuelas, falta de agua potable y propagación de cólera, con 372 casos confirmados y 19 muertos en un campamento.
Empleados de ACNUR como Sani Akilu (agua e higiene) y Charlotte Lepiniek (educación) visitan zonas rojas con escolta militar, hallando charcos insalubres y niños sin clases; solo 163 mil asisten regularmente según UNICEF. Refugiados como Masajid Abekar (17 años) sueñan con medicina pese a traumas, mientras Salah Suleiman vive bajo un árbol con heridas de guerra.
Recortes globales caen de 20 mil millones de dólares en 2025; EEUU bajo Trump reduce envíos USAID, Alemania pasa de 3 mil millones de euros a 1 mil millones, agotando raciones para meses. PMA distribuye paquetes para 25 personas/mes, pero stocks de 4-5 mil toneladas se acabarán pronto; OMS exige mínimo 15 litros agua/día/persona, pero solo dan 7,6 litros.
Problemas persisten: generadores fallan, letrinas compartidas por 114 personas, maestros sin sueldo hace meses (90 euros/mes), escuelas sin pizarras. Expertos como Ulf Lessing llaman "bomba de tiempo" a la crisis; China gana influencia en Chad con infraestructuras mientras Europa recorta.