El padre de Ángel denunció que el Estado lo mandó a vivir cinco meses en el infierno con su madrastra, pese a tener un hogar amoroso. Acusó a la psicóloga Leiva de burlarse de él y engañarlo sobre el bienestar de su hijo.
Lamentó que no le dieron tiempo a Ángel para adaptarse a la nueva situación, calificándola de injusta. Insistió que su hijo no está muerto para él y que la justicia debe delimitar responsabilidades de funcionarios como jueces, psicólogos y defensores que fallaron en protegerlo.
La entrevista recordó apariciones previas del padre y madrastra en el programa, destacando la negligencia de integrantes del Estado en preservar la vida del niño.