Manu explota de indignación por la falta de respeto de sus compañeros al repartirse las facturas destinadas a la actividad de argentinizar a Fabio, acusándolos de actuar como pirañas y esconder una gaseosa.
Manu enfatiza que la actitud egoísta destruye la convivencia en la casa y que todos deben ser más solidarios, especialmente porque Fabio no probó ni la mitad de las facturas. Los panelistas debaten si su enojo surge del hambre o de principios reales, con algunos defendiendo el instinto de supervivencia en un reality donde la comida escasea.
Zoe cuestiona el rol de moralista de Manu, mientras Lola apoya que es normal atacar la comida en situaciones de hambre. Gustavo Conti compara con ediciones pasadas donde devoraban todo sin remordimientos.