Las autoridades iraníes dieron marcha atrás a la preapertura del Estrecho de Hormuz anunciada previamente y retomaron el control estricto con ataques a buques, similar a la situación desde el 28 de febrero.
La Guardia Revolucionaria expulsó dos buques: uno petrolero de bandera india con dos millones de barriles de crudo iraquí, en medio de la guerra con Israel y EE.UU. que afecta el transporte energético global.
The Wall Street Journal reportó que unos 20 buques desviaron rutas ante el bloqueo, generando crisis energética inédita con idas y venidas en negociaciones fallidas en Islamabad.
EE.UU. respondió anunciando bloqueo a puertos iraníes para contrarrestar, en un contexto de fragilidad donde treguas duran poco.