La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán reimpuso el control militar estricto sobre el Estrecho de Hormuz. La medida responde al bloqueo de buques estadounidenses sobre puertos iraníes, calificado como piratería y robo marítimo por las autoridades iraníes.
Los barcos comerciales se desvían masivamente hacia puertos de Omán y Dubái, amontonándose fuera del estrecho clave por donde pasa el 20% del petróleo mundial. Imágenes satelitales muestran la zona congestionada, con pocos buques cruzando.
La televisión estatal iraní leyó el comunicado oficial revocando la apertura temporal, acusando a Estados Unidos de violencia marítima. Donald Trump amenazó con bombardeos si no hay acuerdo, aumentando la inestabilidad en la zona pese a la tregua endeble.
Países como China y Canadá celebraron la apertura horas antes, pero el cierre repentino evidencia la volatilidad de las decisiones en Medio Oriente.