El equipo llega al imponente Cristo Bendicente a 1200 metros sobre el nivel del mar, el mirador más espectacular de San Javier, Tucumán. Allí realizan una actividad extrema en la tirolesa de 526 metros, la segunda más larga del país.
Ángel, el camarógrafo, se lanza primero con cámara en mano, disfrutando el vuelo sin pendiente pronunciada y sin necesidad de frenar. El recorrido equivale a cinco cuadras en menos de un minuto con vistas sobre la yunga.
El conductor sigue, confesando nervios por un accidente previo en Costa Rica, pero lo hace por el contenido. Todos superan miedos en esta experiencia profesional y divertida al pie del Cristo.