En Divino Café de Especialidad de Bogotá, Leandro, productor de tercera generación de Huila y Pitalito –capital mundial de cafés de especialidad–, explica la tradición cafetera del sur colombiano y lidera una cata de cafés puros sin azúcar.
Leandro detalla que el café de especialidad es complejo como un vino, con notas de fragancia, aroma, sabor, cuerpo y residual, sin amargo tradicional. Destaca su rol económico en Colombia como esperanza y desarrollo social, permitiendo educación en pueblos cafetaleros gracias al valor agregado.
Prueban tres variedades: borbón ají (intenso, frutal, ácido), borbón rosado (suave, delicado, como vino) y castillo tambo con doble fermentación anaeróbica (frutos amarillos, servido en cristal para oxigenar). Los catadores eligen los suaves por su cuerpo y cafeína sin necesidad de endulzar.
El segmento enfatiza descubrir el café colombiano auténtico, con perfiles exóticos de frutas, chocolate y flores, desde la montaña hasta el paladar.