La frase "a seguro se lo llevaron preso" proviene del castillo medieval de Segura en Andalucía, usado como cárcel para aristócratas con dinero que cometían delitos. Con el tiempo, Segura se corrompió en seguro.
Originalmente se decía "a Segura se lo llevaron preso" y evolucionó etimológicamente a la expresión actual para indicar que nadie está salvado hasta ver resultados.
El conductor explica esta evolución lingüística en un bloque sobre lunfardo relacionado con policía y delito.