La anestesista Florencia Amaya fue detenida tras usar un certificado falso para robar dos ampollas de fentanilo y midazolam del hospital Bernardo José de Vicente López, presentándolo como para una cirugía de su madre, quien la acompañó en la sala de espera.
La farmacia detectó irregularidades en el triple libro de control y el troquel, verificando que la supuesta paciente no estaba internada; un allanamiento en su casa de Castelar halló una ampolla de fentanilo rota, midazolam y otros medicamentos hospitalarios, algunos vencidos desde 2021.
Amaya confesó adicción personal, pero investigan robos en otros hospitales donde trabajaba; conectan el caso con fiestas clandestinas como Propofest, donde cobraban 2.500 dólares por inyecciones, involucrando a Hernán Boveri, Delfina Lanusse, Chantal Leclerc y el enfermero muerto Alejandro Betancourt, quien tenía 50 ampollas.
Los conductores criticaron la facilidad de robo en hospitales públicos, exponiendo incluso a familiares como la madre de Amaya, y destacaron que estos profesionales de alto poder adquisitivo roban al Estado y pacientes para su consumo o venta.
Se endurecen controles con trazabilidad y recetas electrónicas, mientras otros implicados culpan a hospitales negando extracciones.