Rusia y China anunciaron que dejarán de utilizar el dólar estadounidense en sus transacciones comerciales bilaterales, optando por el rublo y el yuan como monedas de intercambio. Esta medida busca reducir la dependencia del sistema financiero dominado por el dólar y fortalecer la soberanía económica ante sanciones externas.
Más del 90-95% de sus transacciones ya se realizan en rublos y yuanes para evadir sanciones occidentales, impulsado por sectores energético y automotriz. Tras la exclusión de Rusia del sistema financiero global en 2022, el yuan chino se volvió vital, con reservas acumuladas y uso del sistema de pagos chino, incrementando la dependencia de Pekín.