El pastor recita el Salmo 3, donde David clama a Jehová como escudo y gloria que levanta su cabeza frente a muchos adversarios que dicen 'no hay salvación para él en Dios'. Explica que Dios responde desde su monte santo y sustenta al justo, permitiéndole dormir y despertar sin temor aun ante diez millones de enemigos.
Señala que los enemigos pueden ser demonios o enfermedades, pero para Dios nada es imposible si se cree. Invita a poner la mano sobre la dolencia y realiza una oración por sanidad en el nombre de Jesús de Nazaret, reprimiendo espíritus de enfermedad y ordenando levantarse a los enfermos.
Concluye bendiciendo a los televidentes y los invita a acercarse, mostrando títulos con dirección mientras pasa la pantalla de información.