La guerra contra Irán no ha convertido el poderío militar israelí en victorias políticas decisivas, a pesar de ataques aéreos intensos contra sus enemigos. Irán permanece intacto y desafiante, con sus arsenales nucleares y misiles operativos, mientras domina el estrecho de Hormuz por donde pasa gran parte del petróleo mundial.
Benjamin Netanyahu enfrenta caída en su popularidad, con solo el 15% de israelíes creyendo que Irán está más débil. Encuestas muestran que el 10% considera la guerra un éxito y más de la mitad califica su liderazgo como deficiente, en medio de elecciones legislativas próximas.
Analistas destacan que la campaña aérea ha sido tácticamente impresionante pero carece de estrategia duradera. Netanyahu critica a quienes minimizan logros israelíes, aunque funcionarios dudan de derrocar al régimen iraní pronto. El costo bélico supera los 11.500 millones de dólares.
Israel aceptaría un acuerdo que limite programas nucleares y misiles de Irán, eliminando uranio enriquecido, pero expertos ven a Teherán fortalecido al sobrevivir al conflicto.