El ejército de Estados Unidos abandonó su última base militar en Siria, concretando la salida total tras la caída de Bashar al-Assad en diciembre de 2024.
El gobierno interino de transición sirio celebró el retiro con profesionalismo, asumiendo posiciones estratégicas previamente ocupadas por tropas estadounidenses. La Cancillería siria destacó el clima de aprobación y prometió una nueva fase en las relaciones bilaterales.
Esta movida marca un paso contundente en la normalización post-caída del régimen anterior, con monitoreo previo de objetivos por parte de EE.UU.