Los Rolling Stones comenzaron su historia redefiniendo el rock con una energía cruda y peligrosa, contrastando con las melodías luminosas de los Beatles. Su primer disco estaba influenciado por el rhythm and blues estadounidense.
Incluyó versiones de artistas como Chuck Berry y Willie Dixon. Ya se notaba la actitud de Mick Jagger, la guitarra de Keith Richards y un espíritu rebelde que se convertiría en su marca.