Miles marcharon en Brasilia apoyando proyecto de Luis Inácio Lula da Silva para reducir la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas sin bajar salarios, otorgando un día extra de descanso.
Sindicatos y izquierda respaldaron la iniciativa urgente en el Congreso, pese oposición de derecha infiltrada y congreso conservador.
Lula, metalúrgico de origen, enfrenta rechazo en encuestas empatado con Flavio Bolsonaro; gobierno espera aprobación en 90 días con apoyo popular.