Micro y nanoplásticos se encuentran en las heces humanas, alimentos como frutas y verduras, y hasta en los pulmones, según estudios científicos revelados en el reportaje.
El pionero Philip Schwabl analizó muestras de heces de personas de todo el mundo y detectó partículas de microplástico en todas ellas, demostrando que los humanos ingieren este contaminante. En frutas como la manzana se hallaron hasta 195.000 partículas por gramo, y en verduras como la lechuga 50.000 por gramo.
Investigaciones muestran que los plásticos contaminan el suelo, agua y aire por desgaste de neumáticos, pinturas, ropa sintética y degradación UV. En el intestino, alteran la microbiota, aumentando bacterias patógenas y metabolitos como el escatol, ligado a enfermedades digestivas como Crohn o cáncer de colon.
En pulmones, el neumólogo Carlos Baeza Martínez encontró microplásticos en más de dos tercios de pacientes mediante lavados broncoalveolares, con tamaños similares al asbesto y correlación con peor función respiratoria y obstrucción bronquial en asma y EPOC.
Marguerita Ferrante y su equipo confirmaron contaminación en alimentos cotidianos, mientras Fabienne Lagart simuló degradación plástica, liberando millones de partículas al ambiente.