Las topadoras del Municipio de General Pueyrredón demolieron la Saladita ilegal de 25 años en la Rambla de Mar del Plata, playa Bristol, tras allanamiento de la Prefectura Naval Argentina que decomisó 400 bultos, 8000 productos falsificados, celulares, vehículos y dinero en efectivo. La feria con más de 200 puestos generaba 400 empleos informales pero operaba en condiciones insalubres con ratas, extorsiones y un sindicato que recaudaba alquileres de hasta 6 millones por temporada y 800 mil pesos mensuales por puesto.
La justicia investiga lavado de dinero y organización criminal liderada por el Sindicato de Vendedores Ambulantes de CIBARA, encabezado por Walter Rivero, quien fue detenido brevemente por venta de marcas falsificadas. El secretario de Seguridad Rodrigo González confirmó que el operativo recupera espacio público y que la causa en secreto de sumario apunta a una banda pesada local, no solo a feriantes, muchos con causas penales pero explotados por la mafia.
Testimonios en la zona mixtos: comerciantes celebran el fin de la mafia que extorsionaba, vecinos y turistas lamentan la pérdida de empleos y piden reubicación, mientras ex feriantes confiesan pagar alquileres caros a cobradores desconocidos. Se menciona posible involucramiento de policías presos y arbolitos, con mercadería guardada en galpón en Libertad y Esmeralda a allanar, y locales cerrados usados como depósitos.
La estructura bien organizada incluía seguridad propia, pasarela de madera deteriorada y puestos uniformes, similar a La Salada o manteros de Once. Intendentes previos no actuaron pese a reclamos, y el actual Guillermo Montenegro impulsa política de desalojo de ocupaciones ilegales.