Jackie y su hija Cami, del emprendimiento Jackie en la cocina, dejaron budines a la venta sin supervisión en un edificio para probar la honestidad de la gente y recibieron pagos por transferencias.
Jackie, cocinera a domicilio de Ituzaingó, vendía budines a 3 mil pesos cada uno; al volver encontraron dinero por dos y una transferencia por el tercero que había desaparecido.
El experimento surgió tras una estafa a Cami y un bajón en ventas; recibieron mensajes de apoyo y más pedidos, incluyendo en Bariloche.
Jackie cocina con amor y vende en la vía pública en la esquina de Curvo Sol; ahora gana seguidores en Instagram @jackey_en_la_cocina.