Lorena adoptó a cuatro hermanos con discapacidad, Ian, Luciano, Sebastián y Maxi, desde que eran niños de 4 a 9 años, formando su familia soñada.
Los chicos llegaron en un "caos hermoso" al hogar, pero pronto se sintieron felices y tranquilos, confirmando que era el lugar correcto.
Ahora tienen un emprendimiento de tortas saladas, donde el mayor ayuda, y sueñan con viajar, fútbol y proyectos como Ian que quiere ser cocinero y actor en Corea por los BTS.
Lorena insta a adoptar niños con discapacidad: "la discapacidad es su característica, no su identidad", para cambiar miradas y valorar logros.