Nahuel Moreira, de 24 años, recibió un balazo en la espalda de delincuentes que lo asaltaron cuando volvía caminando de un cumpleaños de 15 en Temperley, a solo dos cuadras de su casa. El joven corrió al ver el auto sospechoso pero un ladrón le disparó sin dudar, afectando intestino y páncreas; fue operado de emergencia y ahora está estable en sala del hospital Gandulfo.
Carolina, hermana de Nahuel, contó que la bala quedó alojada en el abdomen, le extirparon metros de intestino y pasó 24 horas críticas gracias a vecinos que llamaron la ambulancia, un policía que lo mantuvo consciente y donaciones de sangre de hinchas de Lanús y Banfield. Los delincuentes huyeron en auto y están identificados pero prófugos.
Aldo, tío de la víctima, describió el horror del video donde Nahuel pensó que lo pateaban antes de sentir el fuego del balazo. La familia agradeció el apoyo comunitario y cadenas de oración, destacando que su juventud y ropa clara ayudaron a que lo socorrieran rápido pese al miedo vecinal a involucrarse.
Nahuel ya habla, pide ropa y sonríe pese al dolor; los médicos lo consideran un milagro por rozar las vértebras. No llevaba celular ni valuables, solo un souvenir del festejo.