El pastor continúa explicando que Moisés rechazó la misión de liberar a Israel por incredulidad, prefiriendo apoyo humano como Aarón en lugar de confiar solo en Dios, pese a las promesas divinas de acompañamiento y provisión. Dios capacita a los elegidos, no elige capacitados, pero Moisés insistió en un compañero débil que le trajo dolores de cabeza, como el becerro de oro y apoyo en desatinos.
Contrasta con Pablo, quien se rindió a la voluntad de Dios aceptando su gracia sin sanidad, alcanzando la cima del ministerio. Moisés vivió por debajo de lo esperado y perdió por desobediencia. Rechazar el llamado enoja a Dios, y confiar en humanos es peor que en Él, generando sufrimiento cuando se insiste fuera de Su voluntad.
El pastor advierte que perseverar en pedir algo contrario a Dios trae desgracia, como al pueblo de Israel que insistió en su camino y Dios los dejó. Enseñanzas: rechazar llamado es incredulidad, dudar de promesas ofende, confiar en Dios supera a hombres.
La presencia de Dios es insustituible; pruebas solitarias enseñan dependencia. Preferir apoyo humano lleva al fracaso, mientras Dios sostiene.