El presidente Javier Milei reaccionó al mal dato de inflación reconociendo que le repugna y lo detesta, comparándolo con la política tradicional que finge demencia ante números adversos. Explicó shocks externos desde mediados del año pasado y la estacionalidad negativa de marzo, insistiendo en que no hay trade-off entre inflación y crecimiento según la teoría económica.
En su discurso en la Cámara de Comercio, arrancó reflexivo pero terminó a lo Milei, diciendo que si no les gusta se puede ir y no lo voten. Pidió paciencia y confianza en que la inflación retomará su sendero decreciente, citando evidencia empírica y el caso argentino.
El gobierno justifica el número alto con factores estacionales y espera desaceleración en abril, aunque consultoras coinciden en una baja futura pese al 3,4% general y 3,65% núcleo.