La inflación de marzo registró un aumento del 3,4%, un dato malo según el presidente que lo repugna, impulsado por estacionalidad en educación con un 12%, aumentos en combustibles por la guerra y carne.
El gobierno atribuye el número a factores transitorios como la guerra y precios relativos, insistiendo en que la política monetaria no cambió y la tendencia de largo plazo converge a niveles internacionales. La canasta básica alimentaria subió solo 2,2%, y piden paciencia para superar efectos de educación, guerra y carne.
Acumulada del año llega a 9,4%, casi el presupuesto anual de 10,1%, con 10 meses consecutivos de subas. Consultores prevén abril en 2,5-2,7%, pero persisten riesgos como tarifas, escasa oferta de carne y petróleo a 95 dólares.
El FMI duplicó su pronóstico a 30% para 2026, similar al consenso. El gobierno bajó expectativas de inflación cero rápida, comparando con convertibilidad pero reconociendo más tiempo needed.