En el primer día de eliminación, Melina debía pesar 106.700 kilos o menos para quedarse, tras bajar 600 gramos del aumento de 1.200 el lunes.
La participante, en remera roja de alerta, había perdido más de 7 kilos en menos de dos meses, pero el fin de semana con asado la puso en riesgo.
Tras sincerarse sobre su atracón, el pesaje en vivo confirmó que se queda en el programa, celebrando el control post-permitido.