Gladys relata que padecía gastritis nerviosa diagnosticada hace siete años, con dolores continuos en el estómago que la aquejaban día y noche. Llegó al servicio con mucho dolor en el costado, pero durante la oración sintió un fuego y un viento adentro que eliminaron completamente el malestar.
La gastritis se desencadenaba por nerviosismo ante situaciones, pero ahora desapareció en un instante. El pastor celebra el milagro y exhorta a dar gloria al Señor, afirmando que Dios se lleva enfermedades en el nombre de Jesús.