La producción de carne argentina destaca como protagonista del complejo productivo nacional gracias a más de 200 años de evolución genética bovina, que inició con ganado criollo español y se mestizó con razas británicas para mejorar la carne.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria detalla cómo la selección genética permitió diversificar la oferta, incorporando razas índicas como el cebú para expandir la ganadería a zonas subtropicales del norte argentino.
Este avance genético posiciona a la carne argentina como producto de excelencia demandado internacionalmente, con protocolos negociados para semen y embriones en China, Canadá, Unión Europea, Panamá, México, Sudáfrica y otros mercados sudamericanos.
Autoridades del sector confían en abrir más mercados, incluyendo mejoras en exportaciones a Unión Europea y Estados Unidos.