Eduardo Feinmann y Agostina Páez protagonizan un duelo televisivo con acusaciones mutuas: ella lo tilda de homofóbico, clasista y misógino, y él la llama abogada racista.
Páez admite error y pide disculpas repetidas, pero critica que Feinmann no asume sus comentarios y la obsesiona con tuits diarios.
Se menciona su recepción en TV pública pese a acusaciones de racismo y posibles invitaciones al Bailando.