Tatiana Martínez describió su pasado de insomnio, nerviosismo, odio irracional, angustias constantes, visiones de sombras, voces y vacío profundo que la llevó a deseos suicidas. Veía todo negativo y rechazaba el bien ajeno sin razón lógica.
Invitada a la Iglesia Universal, asistió viernes, hizo propósitos y oró por cambio interior. Dios la liberó del odio, angustia, soledad y suicidio; ahora duerme bien, vive feliz, alegre y comparte con familia y amigos.
El testimonio cierra invitando a vencer depresión y problemas con el nombre de Jesús en reuniones de la iglesia, enfatizando transformación posible para todos mediante fe y entrega.