La madre Mariela Altamirano y el padrastro Michael González desplegaron desde el momento de la muerte una estrategia de defensa ante la policía, alegando que tomaban mate cuando notaron que el niño Ángel de 4 años se había orinado, lo cambiaron y lo encontraron sin respirar, mencionando ronquidos previos.
La fiscalía de Comodoro Rivadavia realizará hoy una audiencia imputativa donde expondrá pruebas para imputarlos por homicidio agravado bajo el artículo 80 del Código Penal, con agravantes como vínculo, alevosía y ensañamiento, lo que implica prisión perpetua. El proceso continuará con pericias y testigos, pudiendo optar por juicio oral o por jurado.
Vecinos declararon haber presenciado peleas donde el padrastro amenazaba golpear a la hija y la madre gritaba "como vos le pegás a mi hijo", además de mensajes sobre quemaduras de ropa de Ángel y síntomas previos ignorados. El médico forense explicó los 20 golpes craneales causaron edema cerebral, herniación y hematomas subdurales, con posible síndrome del niño sacudido.
Panelistas destacaron antecedentes del padrastro por violencia contra niños en Córdoba y de la madre por golpear a otro hijo, criticando fallas en la justicia que ignoró alertas similares a casos como Lucio Dupuy, Tomás Santillán y Agustín Marrero.
Se enfatizó el proceso agónico de horas con somnolencia y ronquidos ignorados, y la necesidad de actuar ante signos de maltrato infantil como enuresis o cambios conductuales.